LA CARRERA FEMENINA HACIA EL ORGASMO: ¿LLEGASTE?



La sexualidad femenina tuvo durante siglos, un carácter secundario tanto en el discurso popular como en el discurso científico. Para las mujeres “lo natural” del acto sexual estaba reservado sólo para la procreación. El placer y el goce no eran considerados como fin principal de un encuentro sexual, y si llegaba a serlo para alguna, ésta se consideraba sucia, promiscua y fácil, cumpliendo cabalmente con la antítesis esperable de la madre y esposa moldeada por el varón. Se estimuló el rechazo a lo erótico y al placer, promoviendo con ello el miedo, el ocultamiento, la vergüenza y la ignorancia. La mujer reprime su deseo y apasionamiento, renunciando así a su propio cuerpo.
Muy lentamente la mujer comienza a despertar, y recién a partir de los años 50 y 60 se abre paso a las mujeres a la sociedad, lo que con el tiempo afectaría directamente sobre su sexualidad, dando pie con ello a que ésta se enmarcara en un tema de interés público y científico. La palabra orgasmo comienza a integrarse al lenguaje femenino, ya que el poder buscar y sentir placer en sus relaciones sexuales comenzó a ser visto como un derecho.
Hoy en día las mujeres conversan cada vez más sobre sexo y sexualidad. Se preocupan, investigan y se ocupan consultando especialistas cuando tienen dificultades. Pero, hay un tema que da la idea de retroceso en todo este largo camino recorrido, algo que nuevamente pareciera poner a la mujer en un rol sumiso…La obligación, y la carrera femenina por tener un orgasmo.
El orgasmo sería la última fase del modelo de respuesta sexual (precedido por el deseo y la excitación.) En las mujeres, consiste en una serie de contracciones reflejas involuntarias y rítmicas de las estructuras que comprenden la plataforma orgásmica (músculos y tejidos espesados que rodean el introito vaginal, y también alguno de los músculos pélvicos).
Pero, más allá de los términos fisiológicos, el orgasmo es una experiencia netamente subjetiva que incluye un sentimiento muy intenso de placer. El orgasmo pasa a ser un abandono de sí y una entrega profunda, como lo plantean los franceses una “petit mort” (pequeña muerte).El orgasmo es una expresión de plenitud que se siente en todo el cuerpo, que abarca la totalidad del momento. Y que conduce a un sentimiento de vitalidad y armonía. El orgasmo es único, y personal.

Pero… muchas mujeres se empeñan en lograr un orgasmo en sus relaciones sexuales, pero el fin no sería algo propio en cuanto a lograr conectarse con lo más íntimo de cada una, sino que el fin sería contestar aquellas interesantes preguntas realizadas en el acto sexual por sus parejas, tales como:

¿Te fuiste? ....¿Ya? .....¿Llegaste? ....
Convirtiendo el acto sexual en una carrera con un claro y definido objetivo.
Ahora bien, lo preocupante es que muchos de estos hombres se empeñan en que su mujer “termine” o “llegue” como un reto a ellos mismos, para tener una “misión cumplida”, y de este modo reforzar su masculinidad y virilidad.

No es difícil entender entonces, el porqué las mujeres muchas veces fingen un orgasmo, y no es difícil entender entonces el sentimiento de rabia y resentimiento que muchas mujeres sienten hacia sus parejas, y el desencadenamiento de disfunciones sexuales como la dispareunia, el vaginismo o la disminución de deseo.
¿ Qué paso con nuestra posibilidad de vivir libremente nuestra sexualidad? ¿ Cuán libres podemos ser en cuanto nuestra capacidad de tener placer es un tributo al excelente desempeño de otro? Una vez más nos entrampamos, una vez más nos hacemos prisioneras supeditando nuestra sexualidad a un otro, y respondiendo al deseo de un otro.
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Pareciera ser entonces, que a pesar de los cambios sociales, la sexualidad femenina se mantiene más como una exigencia cognitiva que como la apropiación del placer en sí mismo, como un valor y un derecho personal*1
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Queda planteada la posibilidad de defender el derecho a tener un orgasmo cuando a cada una se le antoje, defender el derecho a tener un cuerpo para sí y no como objeto para otro, el derecho a lograr una apropiación integral de nuestro cuerpo, siendo capaz de desarrollar una sexualidad integrada e integral.
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Autoras Artículo: Paula Pérez, Andrea Florenzano
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* *(1)"El desarrollo social, una carencia no reconocida". M. Busto (2004)
*foto en: http://www.gettyimages.com

5 comentarios:

Anónimo dijo...

guaa. que interesante. !gracias! ojalá los hombres opinaran mas

moty74

Anónimo dijo...

Interesante artículo, no sabía que las mujeres se cuestionaran tanto...

Anónimo dijo...

¡?¡?¡? ¡?¡?¡?¡
creo que es algo mas alla de "mujeres que se cuestionan tanto"

Anónimo dijo...

La posibilidad planteada por ustedes es un reto para cada mujer,en el cual existe una brecha muy grande en pensar y hacer lo que uno siente.

Anónimo dijo...

Mas de algún autor en la línea Psi a asociado la angustia al orgasmo...En el caso de la carrera al orgasmo... Sería un intento de controlar también justamente el orgasmo en tanto experiencia de esta sensación de despersonalización o des-subjetivización que puede pensarse cruzan ambas experiencias? Qué puede quedar de orgasmo en tanto controlado? Puede ser un orgasmo controlado aún un orgasmo?