
Las disfunciones sexuales en la actualidad, son causa y/o efecto de insatisfacción para un alto porcentaje de la población. La presencia de una alteración o incomodidad en la vida sexual de las parejas, propicia grandes perturbaciones no sólo de orden relacional, sino que también de orden personal. Como consecuencia de esto, la psicología toma un rol protagónico en cuanto al descubrimiento de causas, sintomatología, efectos y consecuencias, así como también, en la prevención y tratamiento de las alteraciones en el campo de la sexualidad.
Una de las disfunciones más comunes en la población femenina es la relacionada con la disminución del deseo sexual (o deseo sexual hipoactivo). La presencia de esta disfunción implica una disminución de fantasías, intereses, encuentros, e ideas de carácter sexual que causa malestar psíquico tanto a nivel subjetivo, como intersubjetivo (DSMIV, CIE10). Pareciera ser que se nos hace más fácil pensar que a las mujeres les disminuye el deseo sexual, sin pensar que el hombre puede ser capaz de evitar o rechazar una propuesta de encuentro sexual porque no tiene “deseo”; pero cada vez se está haciendo más frecuente este motivo de consulta de parte de los varones. Es muy difícil identificar un único elemento como determinante de la disminución del deseo sexual, debido a su multicausalidad, en donde se involucran factores orgánicos, psicológicos, sociales, relacionales, educativos y evolutivos. Es innegable que el ritmo de vida que llevamos hoy en día contribuye de alguna manera al aumento de casos de personas con trastornos en el deseo. La gran cantidad de demandas que enfrentamos diariamente influyen tanto en el ámbito físico como en el psicológico. Al acumular tensión se produce un bloqueo de la capacidad de disfrutar del placer y del dejarse llevar por las sensaciones, por el momento y por la vivencia sexual. Existen diversas teorías psicológicas que explicarían la disminución del deseo:
- Derivaría de un desequilibrio dentro de la relación de pareja, que se mantendría y perpetuaría cuando están en juego dificultades en la comunicación de la pareja, ciertas pautas disfuncionales y dificultades del rol de género. (Corriente sistémica) - Constituiría principalmente un problema de coordinación a nivel personal entre los niveles fisiológicos, cognitivos y afectivos; o un problema de sincronización entre la sexualidad de uno y otro miembro de la pareja. (Verhulst y Herman). - Derivaría de factores influyentes como la ansiedad, la cólera, la culpabilidad, y la reacción ante posibles traumas sexuales (Mc Carthy). - Se originaría producto de cuatro causas como son la historia de aprendizaje (experiencias de niñez, modelos, fuentes de información, actitud de los padres hacia el tema de la sexualidad), factores físicos, factores de relación (papel del síntoma en la relación global de la pareja), y factores cognitivos (papel del nivel de conocimiento del individuo sobre la sexualidad, y de sus actitudes, creencias y pensamientos en la disfunción sexual) (LoPiccolo y Friedman).
- Se originaría, según Kaplan, porque la libido seria activamente, aunque de manera inconsciente e involuntaria, suprimida, lo que tiene sus raíces a la base de un conflicto intrapsíquico. Muchos pacientes tenderían a suprimir su deseo por medio de la evocación de pensamientos negativos, o por dejar entrometerse espontáneamente pensamientos no sexuales cuando tienen algún tipo de oportunidad sexual. Estos pensamientos funcionan del modo contrario a como funcionan las fantasías sexuales que son usadas para aumentar el deseo sexual. - Se provocaría por la existencia de una ansiedad frente al desempeño. En estos casos, el temor que puede existir frente al hecho de llegar a “fracasar” durante el acto sexual es el factor determinante, pensando en que el acto sexual sería para ellos es “medible” en términos de reconocimiento y de rendimiento. El miedo de no poder complacer y satisfacer a una mujer (o a un hombre), o bien el temor en los hombres a eyacular anticipadamente actúa como una profecía auto-cumplida. (Kaplan) - La existencia de algún tipo de sentimiento de culpa acerca del sexo y del placer también es una causa. (Kaplan)
Por último, se plantea otro posible origen en un miedo inconsciente a la intimidad y al éxito de la relación de pareja. Estas personas no le tienen miedo al placer erótico per se, su miedo inconsciente está dirigido fundamentalmente a cualquier tipo de compromiso íntimo, por lo que frente a relaciones en donde han alcanzado cierto nivel de cercanía y compromiso, realizan la misma operación de evocación de pensamientos negativos. Acá podemos pensar que este miedo a la entrega implica posiblemente también temores tales como temor a la pareja, a ser atrapados, a enamorarse y a perder la libertad, siendo probable encontrarse en algunos de estos casos con personas con un superyó muy rígido que los haga frenarse frente a la posibilidad de perder el control.
1 comentario:
Hola saludos a todos, soy Jimena.
Tengo 30 años de edad, mi esposo 32, a los dos nos gusta vernos bien y cuidamos mucho de nuestra presencia con actividades de gimnasio y aeróbicos, no obstante, nuestro sexo decayó en frecuencia y se convirtió monótono y mecánico. Mi marido me hiso la propuesta de integrar a un tercero a nuestra cama para que me cogieran entre los dos. Rechacé airadamente tal propuesta en un principio, pero después de pensarlo bien la acepté y volvimos a disfrutar de nuestro sexo con la intensidad y pasión de antes desde la primera vez que me cogieron entre los dos.
Siempre he sido guapa y con todo y la carga de los años, mi cuerpo aún lo miran con deseo los hombres, ese fue el motivo para que mi esposo propusiera darle un giro a nuestras ya escasas y frías relaciones sexuales de más de 3 años de matrimonio y han resultado tan estimulantes y apasionadas estas experiencias de coger en trío, que acordamos seguir así hasta que el cuerpo aguante y yo vanidosa, le digo que hasta que mi cuerpo deje de verse deseable y que el espejo me reclame ya la retirada.
Para los que piensan que los tríos ponen en riesgo la estabilidad de un matrimonio por posibles involucramientos sentimentales, les diré que mi esposo y yo no hemos dejado de amarnos y estamos más unidos que nunca por nuestra complicidad en estas excitantes prácticas sexuales. Entre nosotros no hay telarañas en la cabeza, ni escenitas de celos, ni reproches de ninguna de las partes. Tenemos bien establecido que solo es sexo por placer, así lo entiende nuestro amigo, que ha resultado tan caballero y respetuoso que nos ha expresado su bienestar con nosotros y que lo último que quisiera es crear un problema en nuestro matrimonio. Él es heterosexual, igual que nosotros y su honestidad, su cuidadosa higiene, pulcritud y excelente salud motivaron a mi esposo para otorgarme el permiso de salir a solas con él alternando los tríos.
No es fácil decidir con quién coger, además de tu esposo, por aquello de posibles indiscreciones, así que nosotros decidimos publicar un clasificado buscando algún caballero para realizar nuestras fantasías y de entre varios que respondieron al anuncio elegimos a 6 para entrevistarnos con ellos y depurar a los seleccionados hasta que finalmente preferí al que ahora es mi amante y compañero nuestro de juegos sexuales. Llevamos ya 2 años alternando mensualmente mis cogidas a solas con él y las cogidas que me ponen entre los dos juntos.
Yo me siento una reina mimada y complacida por mis hombres cuando me cogen entre los dos y por supuesto que me llena de orgullo y vanidad saberme deseada y capaz, a mi edad, de hacer gozar a dos hombres juntos.
Es punto y aparte la apasionante agitación que me produce el entrar con mi amante a su departamento o a un hotel y regresar a contarle a mi marido todas mis vivencias eróticas para cogernos, en pareja, con la lujuria y pasión que nos caracterizaba años atrás. Mi marido y yo estamos felices por la recuperación de nuestra sexualidad y habiendo probado los placeres prohibidos de los tríos sexuales, estamos de acuerdo en continuar así, sin límites y sin recato pero solamente con nuestro amigo, con nadie más. Les confieso que me siento una ... y me gusta. Si gozar de mi sexualidad con toda intensidad y libertad es ser ... me encanta y me gusta sentirme así.
Esta vida es única y hay que tomar de ella lo que te agrade y si te gusta, es que es bueno si no dañas a nadie. Saludos de su amiga Jimena
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