Claudia está muy preocupada por que desde que se casó hace algunos meses, siente que su marido cada vez la evita más. Ella teme tomar la iniciativa, pues cree que tal vez él está demasiado cansado por la presión del trabajo y las cuentas y prefiere no agregarle tensión extra. Sin embargo pasan los meses y cada vez están más distantes, ya no sólo en la cama sino en lo cotidiano. Tanto es así que casi no logran compartir momentos juntos en su hermoso departamento por el que ambos trabajan tanto.
Patricia teme no estar haciendo feliz a su esposo, “el siempre quiere estar con migo, pero yo no puedo todos los días”. Intenta evitar el encuentro sexual y compensarlo con otras actividades, “cocinarle lo que le gusta, invitar a sus amigos, salir a sus lugares preferidos” pero está cada vez más cansada y no sabe cómo decírselo “siento que si le digo la verdad va a pensar que ya no lo amo”.
Ambas, como muchas otras personas, se preguntan en su situación actual respecto a su vida sexual: ¿Cuánto sería lo necesario?, ¿cuánto sería lo normal?, ¿cuánto está bien?. Preguntas que muchas veces son realizadas en solitario, y que posiblemente no encuentrn respuesta o solución en un número predeterminado.
Según datos estadísticos respecto a este tema el promedio de frecuencia sexual en chilenos es de 2.3. Promedio que varía considerablemente ente países (Informe Durex, 2005).
En lo cotidiano también vemos que cada pareja tiene su promedio de frecuencia sexual. Y así como en cada país podríamos preguntarnos si están contentos con su frecuencia podríamos preguntarle a cada pareja si está contenta con la suya. Y encontramos, a nivel de la clínica, respuestas muy dispares respecto a la frecuencia con que una pareja se siente satisfecha o insatisfecha. Del mismo modo, dentro de una misma pareja una frecuencia determinada puede ser satisfactoria para uno de sus miembros e insatisfactoria para otro. Además, cabe mencionar como fundamental, que tanto la pareja como las personas quiénes la conforman, pueden ir variando en sus preferencias y gustos respecto a la incursión sexual en el tiempo. Se siguiere entonces que más que encontrar un número, es importante para la pareja crear y elaborar un modo de sintonizar una actividad sexual que les permita a ambos disfrutar en este plano.
Para recuperar o lograr la sintonía en este plano son varias las herramientas a las que puede recurrir una pareja. Reflexionar respecto a las propias necesidades, aprender a comunicárselas al otro y también, escuchar las de la pareja…Y sobre esto negociar y experimentar. Es altamente probable que si no estamos logrando lo que queremos es por que la estrategia que utilizamos no es ya, o a dejado de ser, la adecuada.
En ocasiones la interacción de la pareja está bastante dañada o saturada y tal vez es necesario preguntarse en estos casos si se beneficiarían del trabajo con un especialista.
Así es posible plantear como un sano ejercicio, que cada vez que nos veamos preguntando por el “Cuánto deberíamos” en relación a la actividad sexual, traer la pregunta de ¿cuándo, cómo y dónde querríamos?.
Patricia teme no estar haciendo feliz a su esposo, “el siempre quiere estar con migo, pero yo no puedo todos los días”. Intenta evitar el encuentro sexual y compensarlo con otras actividades, “cocinarle lo que le gusta, invitar a sus amigos, salir a sus lugares preferidos” pero está cada vez más cansada y no sabe cómo decírselo “siento que si le digo la verdad va a pensar que ya no lo amo”.
Ambas, como muchas otras personas, se preguntan en su situación actual respecto a su vida sexual: ¿Cuánto sería lo necesario?, ¿cuánto sería lo normal?, ¿cuánto está bien?. Preguntas que muchas veces son realizadas en solitario, y que posiblemente no encuentrn respuesta o solución en un número predeterminado.
Según datos estadísticos respecto a este tema el promedio de frecuencia sexual en chilenos es de 2.3. Promedio que varía considerablemente ente países (Informe Durex, 2005).
En lo cotidiano también vemos que cada pareja tiene su promedio de frecuencia sexual. Y así como en cada país podríamos preguntarnos si están contentos con su frecuencia podríamos preguntarle a cada pareja si está contenta con la suya. Y encontramos, a nivel de la clínica, respuestas muy dispares respecto a la frecuencia con que una pareja se siente satisfecha o insatisfecha. Del mismo modo, dentro de una misma pareja una frecuencia determinada puede ser satisfactoria para uno de sus miembros e insatisfactoria para otro. Además, cabe mencionar como fundamental, que tanto la pareja como las personas quiénes la conforman, pueden ir variando en sus preferencias y gustos respecto a la incursión sexual en el tiempo. Se siguiere entonces que más que encontrar un número, es importante para la pareja crear y elaborar un modo de sintonizar una actividad sexual que les permita a ambos disfrutar en este plano.
Para recuperar o lograr la sintonía en este plano son varias las herramientas a las que puede recurrir una pareja. Reflexionar respecto a las propias necesidades, aprender a comunicárselas al otro y también, escuchar las de la pareja…Y sobre esto negociar y experimentar. Es altamente probable que si no estamos logrando lo que queremos es por que la estrategia que utilizamos no es ya, o a dejado de ser, la adecuada.
En ocasiones la interacción de la pareja está bastante dañada o saturada y tal vez es necesario preguntarse en estos casos si se beneficiarían del trabajo con un especialista.
Así es posible plantear como un sano ejercicio, que cada vez que nos veamos preguntando por el “Cuánto deberíamos” en relación a la actividad sexual, traer la pregunta de ¿cuándo, cómo y dónde querríamos?.
2 comentarios:
Quisiera saber , cono se puede saber si la pareja en este caso una mujer, como ella da a demostrar a el hombre de que hoy es el dia adecuando y esta con ganas de tener un encuentro?.
escríbenos a centropss@gmail.com !
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