
En la clínica de las dificultades de la sexualidad nos encontramos que, como en muchos otras dimensiones de la vida cotidiana, las personas nos piden respuestas “lo más rápidas posibles”, agregando, con variaciones, demandas tales como: ojalá la terapia no demore mucho tiempo, lo menos posible, ni mucho esfuerzo. Solemos escuchar: “Ojalá existiera una pastilla y ya”, pero luego suele agregarse que se prefiere evitar fármacos ni son bien recibidas las solicitudes de interconsultas médicas o psiquiátricas.
Estas peticiones, que aparecen tan recurrentes en el ámbito de la terapia en general, y más aún en la terapia sexual, translucen tanto nuestra tendencia modernista, contemporánea, de querer todo “ahora y ya”, así como un gran malestar al momento de consultar: vergüenza, sufrimiento, temor, dificultad para confiar en las propias capacidades de cambiar, de comunicar e intimar. Usualmente todos estos factores que aparecen en el momento de la petición de ayuda, en su forma y contenido, veremos que han jugado un rol importante al instalarse el síntoma sexual en particular (ya sean problemas de deseo sexual, control eyaculatorio, dificultad para mantener la erección o lograr el orgasmo). En general, hoy en día, tendemos a damos poco tiempo para las actividades que nos gustan, o queremos hacerlas siendo ya expertos, sin pasar por crecimientos, sin fracasos ni empates ni malos ratos. Así es difícil poder conocer con mayor dominio y profundidad la propia sexualidad e intimidad de modo individual y real. Con poco tiempo en general solo accedemos a lo general, sin herramientas para interiorizar o incluir la particularidad.
Lamentablemente desde la postura de la rapidez e inmediatez no es fácil- y tal vez solo imposible - lograr ni una sexualidad placentera, ni menos una trabajo terapéutico de lo sexual realista.
El desarrollo del erotismo y sexualidad del individuo es un proceso. Y cuando aparece un síntoma que, obstaculizando la respuesta sexual de la persona, genera sufrimiento y dificultades individuales o de pareja, debemos tomarnos un tiempo para preguntarnos cómo ha aparecido, qué función está cumpliendo, qué nos está diciendo de esta persona, su situación actual y de la dinámica de sus relaciones. Cuando podemos trabajar estos temas, darnos el tiempo de entender el contexto, el trabajo con el síntoma es mucho más eficiente y sólido que si nos embarcamos un combate a ciegas corriendo contra el tiempo y saltándonos las emociones, temores y pensamientos, obviando a la persona, centrándonos en la cosa.
A ciegas, contra el reloj, no hay terapia sexual posible. Hay tal vez erecciones y orgasmos, pero poco crecimiento, y nada de trabajo.
1 comentario:
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