LA INFIDELIDAD






“¿…Prometes serle fiel, en la prosperidad y en la pobreza, en salud y en enfermedad, para amarla (o) y respetarla (o) hasta que la muerte los separe?


La palabra pareja viene del latín "pariculam", que a su vez, viene de “par”, que significa “igual” o "dos". “Pareja” sería entendida como un conjunto de dos cosas.Al hablar de una relación de pareja, entendemos entonces que estamos hablando de una relación entre dos personas. Es en esta díada donde se crea un vínculo estrecho y especial, donde empleamos un “nosotros” al nacer la idea de unidad, de ser uno…. el uno para el otro.

En una relación de pareja la confianza en el otro parece ser una piedra angular. Confiar implica una idea de creer en el otro, sentir que se le conoce y que nos conoce, lo que brinda sensación de seguridad, tranquilidad y armonía dentro de una relación.La confianza dentro de una “relación de pareja”, querámoslo o no, dada nuestra inserción en la sociedad occidental actual, va a estar cruzada por la temática de la fidelidad-infidelidad.
Cada pareja maneja dentro de su relación una noción respecto a qué ellos consideran ser fieles. El tema a subrayar aquí es que cada pareja construye esta noción en conjunto para que pueda ser compartida, ya que lo que se entiende por in/fidelidad es particular a esa relación.
El psiquiatra y terapeuta familiar Frank Pitmann, intentando dar luces respecto a qué se puede entender por fidelidad e infidelidad, plantea que la idea de la temática de la in/fidelidad debería reservarse para referirse exlusivamente a una relación sexual fuera de un vínculo monógamo. Sin embargo, nos encontramos con un nuevo problema: qué es lo que entiende cada pareja, y cada miembro de la pareja particular, por relación sexual, pues lo que entendemos por sexo, sexualidad, erótico, sensual, provocativo, etc., también difiere enormemente entre una persona y otra.
Así, según cada pareja, ser infiel puede ser por ejemplo: tener relaciones sexuales con otra persona, salir a cenar con alguien, dar un beso, chatear con un tercero del sexo opuesto, llamar a una línea hot,bajar pornografía en el computador, o simplemente fantasear con otro (a) ajeno a la relación.Sea cual fuere el corte establecido por los miembros respecto a que les resulta in/fiel, el tema primordial acá es que la experiencia de infidelidad dentro de una pareja es vivida como un ataque al cimiento que sostiene la relación: la confianza.Podríamos pensar en numerosas etiologías de la infidelidad, diversas corrientes de la psicología han teorizado sobre posibles causas. Ahora, en términos generales, puede entenderse que en varias ocasiones la existencia de una infidelidad está dando cuenta de un sistema que está en desequilibrio, sea a nivel de la dinámica de pareja, sea a nivel de dinámica del individuo desde donde la infidelidad gatilla. Es así como una infidelidad puede ser entendida como síntoma que da cuenta que algo no anda bien en la pareja. La infidelidad puede pasar a ser por tanto un medio (finalmente poco efectivo) para negar o evitar esta situación que no anda, pero que final y paradójicamente “reaparece” en el síntoma.
Pittman plantea que existirían diversos tipos de infidelidad:
- La infidelidad accidental: Se refiere al comúnmente llamado “desliz”, “la canita al aire”.
- La infidelidad romántica: Se refiere a la creencia de haber encontrado a una persona maravillosa justo en un momento de crisis personal o crisis del ciclo vital. La relación extramarital sirve como recurso para salir de la monotonía y de la depresión y le permite volver a sentirse vivo (a).
- La infidelidad del mujeriego: *** léase abajo, el artículo de Don Juan y su (s) mujer (es).
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Sea cual sea el tipo, en la mayoría de los casos está implicada la mentira, el ocultamiento, el cinismo. Primero, o al menos más evidentemente, al “otro” miembro de la pareja, pero muchas veces también a uno mismo. Se viola el sentido de la relación. Al menos el sentido compartido, compartido hasta el momento.
La infidelidad dentro de una relación puede tener diversas implicancias que van desde “hacer la vista gorda” hasta la ruptura de la relación.
Algunas parejas, tras abrir el tema, muchas veces (y luego de un tiempo) deciden darse otra oportunidad, para lo que resuelven, por ejemplo, asistir a un especialista.
Las terapias de pareja son efectivas y pueden tener un buen pronóstico. Aquí el foco está puesto en el restablecimiento del respeto y de la confianza, pero es necesario trabajar previamente el reconocimiento de la responsabilidad individual y el perdón (entre otros).
¿ Cómo generar el espacio para pensar, para preguntar? ¿Qué será entonces lo que está pasando?, ¿Cómo hacerse esta pregunta, pensar esta pregunta antes de actuar? ¿ y si hemos actuado, ahora qué?, ¿Cómo seguir, Qué elegir, Cómo reparar?

No podemos afirmar que se puede llegar a evitar una infidelidad pero sí es claro que existe la posibilidad de que nos movilicemos en pro de mejorar nuestra relación, para lo que es fundamental establecer cierto grado de independencia y autonomía entre los miembros, manteniendo una comunicación efectiva y una escucha empática y renovando cada cierto tiempo los acuerdos y consensos que ambos consideren básicos y necesarios al estar en pareja. -
Volvamos al principio. Retomemos la pareja como una relación entre dos personas. A diferencia de un par de cosas, hablar de dos personas es siempre hablar de mucho.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusto lo de infidelidad como metafora y como sintoma, creo que eso es muy cierto y verdadero en las relacionernes de pareja. muyt buena pagina y buenoas articulos, hay unos un poco largos pero en general todos bien.
feliciations y graciad
Hugo

Anónimo dijo...

Me agradó como explica la temática. Muy detallista y científico.

Anónimo dijo...

Yo también ando pasando por un caso que creo es de infidelidad romántica. Yo estoy casado y ella acaba de pasar por una relación que se acaba de quebrar. Yo no siento que esté pasando por ningún momento critico en mi matrimonio y con mi esposa me llevo muy bien. Esta nueva relación me deprime porque no se que hacer, ni como actuar, ni para donde moverme, ni si habría algún futuro. Igual, aunque mi matrimonio es tranquilo, no siento ni veo ningún futuro en él. De hecho ya no se ni que quiero salvar ni que no.
Ni modo. Así es la vida.